En los últimos meses, una gran polémica gira en torno a la Casa Real de España. Desde el escándalo del Caso Nóos, protagonizado por el esposo de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarin, se han abierto varios frentes contra la monarquía española. Uno de ellos es la cuestión de permanencia de la monarquía tras la muerte del Rey Juan Carlos.
¿Monarquía o república?
En la calle, este debate lleva abierto muchos años, pero no ha sido hasta ahora, propiciado por los últimos escándalos de la Corona (el más reciente, Corina), cuando más se está debatiendo la cuestión.
No podemos negar que el rey tuvo un papel fundamental en la Transición española y debemos destacar el momento más relevante que ya es historia de nuestro país: el discurso del 23-F, día del Golpe de Estado de Tejero. Seguramente, dicho discurso es el más importante de la democracia española por los efectos que tuvo en unos momentos tan convulsos y desconcertantes.
Este discurso ( Discurso del Rey el 23-F de 1981 ) marcó la historia de España y por la gran relevancia que le caracteriza vamos a analizarlo. Este análisis se basa en la teoría de los actos del habla, una de las primeras teorías en pragmática de la filología del lenguaje.
En primer lugar, debemos comentar que la intención comunicativa del discurso de Juan Carlos I fue tranquilizar a la opinión pública y hacerles ver que él estaba a favor de la democracia, instaurada hacía apenas cuatro años, y en contra de lo que supusiera cualquier tipo de ataque contra la misma. En este breve, pero contundente discurso, el rey deja claro su absoluto rechazo al golpe militar y a cualquier acto violento que atentara contra los valores de la Constitución.
La confianza y la seguridad con la que transmitió su mensaje hace que sea un discurso totalmente creíble para la población. La manera directa con la que comunicó su postura haciendo pública la orden que cursó al ejército, hacen que las palabras del rey acaben con las dudas de la población sobre el golpe.
Desde este mismo momento, gran parte de la opinión pública le apoyó y aun en estos días, se recuerda ese discurso como el momento más importante de la Transición.
Respecto a los enunciados realizativos, podemos decir que apenas encontramos como tal. Un ejemplo de ellos, podría encontrarse en la primera oración del discurso: “Al dirigirme a todos los españoles, con brevedad y concisión...”. No aparece la forma “Yo” pero si el verbo en primera persona y en presente de indicativo. También, podríamos considerar como enunciado de este tipo la oración: “La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar en forma alguna...”, pues se podría sustituir “La Corona” por el pronombre personal. Es decir, podemos encontrar un enunciado realizativo encubierto.
En cuanto a los actos de habla, en el discurso encontramos dos ejemplos de actos de enunciado de tipo asertivo: “confirmo que he ordenado a las Autoridades Civiles...” y “les hago saber que...”. También aparece un enunciado ilocutivo directivo: “pido a todos la mayor serenidad y confianza...”. Este último se puede interpretar como una sugerencia, pero en realidad es una orden hacia el pueblo sin que lo parezca.
Por otro lado, no aparece ninguno de tipo compromisivo, y en este caso, tampoco tendría porque haberlo, pues el rey no está involucrado en el golpe y a lo largo de todo su discurso deja clara su posición frente al mismo, y se da por supuesto, que se compromete. La ausencia de actos ilocutivos consultivos también está justificada, ya que tiene que dejar clara su posición ante la ciudadanía y no puedo permitirse mostrar la más mínima debilidad a través de preguntas indirectas.
Por último, podemos analizar el valor perlocutivo del discurso, es decir, el efecto que produce en el receptor en unas determinadas circunstancias. En este caso está claro. Las palabras del rey dieron tranquilidad a los españoles que por fin pudieron irse a dormir tras una larga noche, la “Noche de los transistores”.
Cristina Navarro.
"Nada podrá medir el poder que oculta una palabra. Nada podrá medir el espacio que ocupa una palabra en nuestra historia." A. Grijelmo
jueves, 28 de marzo de 2013
Un discurso que marcó historia
miércoles, 13 de marzo de 2013
El hombre que sabía demasiado.
Hola Viridianas y Viridianos.
Como ya sabréis, el nombre de nuestro blog es el de una conocida película de Luis Buñuel. Así que, haciendo alarde de la temática peliculera, hoy os voy a acercar a un fragmento de la película “El hombre que sabía demasiado”, de Alfred Hitchcock .
La película de 1934, nos cuenta el secuestro de una niña para que su padre (El apuesto Leslie Banks) no desvele información privilegiada que pueda desbaratar los planes de los malvados de las película cuyo fin es asesinar a un hombre.
El caso es que después de una acalorada disputa en la que vuelan sillas y todo tipo de objetos en un combate de uno contra 5, donde uno es el padre y 5 son los secuestradores, nuestro encantador protagonista (con su sombrero y gabardina impolutas) pregunta: ¿Puedo llevarme ya a mi hija?. Esta pregunta se da, además, en el contexto en el que los malos niegan que su hija esté ahí, pero se delatan al afirmar uno de ellos: “No, ahora la niña está dormida”.
Si no tenemos en cuenta el poco realismo de esta escena, puesto que ningún secuestrador se opondría a que salvaran a la niña porque “está dormida”. Vemos una interrogación en la que se esconde una implicatura conversacional particularizada, cuya máxima será la calidad: Nuestro protagonista da por sentado que su hija está ahí, hace una pregunta seguro de que lo que precede a a esta es cierto. El cerebro de los secuestradores, que además de secuestradores malísimos, son personas, responde NO de forma lógica, pero SÍ predecible, y se delata a sí mismo, al confirmar la sospecha que ya tenía nuestro protagonista.
Como ya hemos estudiado, nuestro cerebro actúa de forma automática en estos casos y sólo lo vemos con un análisis posterior de la situación. Por eso, cuando el malo ya se ha delatado, el resto de secuestradores le miran y automáticamente él se da cuenta de su fallo.
Moraleja: ¡Ojo con las afirmaciones que contienen algunas preguntas!
Luz Morcillo
Luz Morcillo
domingo, 3 de marzo de 2013
Un mundo de estereotipos
Vivimos de acuerdo a unos estereotipos inculcados en nuestra sociedad. Todos nosotros aceptamos como válida la imagen preconcebida- ante una determinada persona, lugar o cosa- ya que es lo que dicta la mayoría.
Estos estereotipos existen porque- a mí parecer- vivimos en una sociedad del mínimo esfuerzo. Es más fácil que nos den todo hecho, incluso lo que vemos y pensamos sobre algo. Parece que nos hayamos en un dominio de la mayoría, donde todo se generaliza y en ningún momento contrastamos aquello que aceptamos como válido.
El principal problema de los estereotipos no es tanto su existencia como la expansión que ha tenido en los últimos años. Han traspasado barreras siendo ahora el mundo de la geografía un campo importante donde estos prejuicios pueden interponerse.
Hemos creado una “geografía de prejuicios”. Si todos nosotros nos ponemos a pensar en un país, rápidamente nuestro cerebro, de forma inconsciente, procesa una palabra con el que lo relacionamos. Es impresionante ver como la mayoría, si pensamos por ejemplo en Rusia, lo asociamos con vodka, a Alemania con cerveza y a Italia con pizza. Y ocurre lo mismo al contrario, los extranjeros nos tienen como unos aficionados al flamenco y a los toros.
Estas imágenes preconcebidas nos nublan la realidad. Ya no es necesario ir a Alemania para que sepamos que la vida de los alemanes no se resume en beber cerveza. Simplemente con leer un libro sobre este país nos podemos dar cuenta de todo lo que oculta la palabra cerveza: paisajes impresionantes, ciudades con una gran historia cultural y social, monumentos artísticos… Pero nuestro cerebro estereotipado hace que solo nos quedemos con una palabra que lo “resume” todo.
De buena mano sabemos que los detalles son lo que dan la esencia a una idea que nosotros conocemos. Los estereotipos hacen que nos quedemos con lo general y ni siquiera busquemos- porque en muchas ocasiones no sabemos- lo que oculta aquello que hemos aceptado como bueno. Creamos así una sociedad ignorante en la que nuestra capacidad para pensar por nosotros mismos y de usar el lenguaje sin la imagen que lleva incrustada, resulta casi imposible.
jueves, 21 de febrero de 2013
Sectarismo en la gala de los Goya?
Decía
el editorialista del ABC que mala costumbre lo de politizar
el cine. Pero sí la subida al 21% de IVA en todo lo relacionado a la cultura
-como es el cine- no tiene que ver con política, apaga y vámonos.
Porque
politizar, según la RAE, es dar
contenido político a acciones que no lo tienen, o inculcar a alguien una
conciencia política.
Pero
en la noche del cine español, nadie inculcó nada a nadie. Simplemente
protestaron por lo que creían que no era justo, por defender aquello de lo que
viven los artistas, independientemente de la ideología o línea política. Porque
no protestaban por el Partido Popular, protestaron por su medida. Si la medida
hubiera sido de otro partido, como seres racionales, la reacción habría sido la
misma,¿ no?
Al
parecer, eso era “la postura de una minoría que actúa con resabios autoritarios”.
Minoría, que en su momento salió a la calle transformada en millones de
personas, no sólo gente de cine, en toda España para protestar por esta medida.
Y quizás por eso lo de “partidismo sectario de unos cuantos
manipuladores”. ¡PARTIDISMO
SECTARIO! Qué miedo dan esas dos palabras juntas, con lo fácil que sería decir opinión, que más o menos viene a ser lo
mismo -de manera más suave- que esas dos palabras que parecen una acusación que dicha en el siglo XV te habría mandado a la
hoguera por bruja.
Pero
aún queda más. Si a los espectadores sólo les "interesa la faceta cultural y social de la fiesta", ¿Por
qué la televisión pública "debe
plantearse seriamente la posibilidad de suprimir la transmisión en directo de
la gala"? Menuda contradicción. Queremos todo y nada a la vez.
Sin
embargo, independientemente de la opinión de unos o de otros, lo más curioso de
este artículo es su fecha. 15 de febrero de 2013, viernes. La gala de los Goya
fue el domingo, día 17.
Al
parecer, tenemos un oráculo entre el periodismo, y nosotros sin enterarnos.
martes, 12 de febrero de 2013
Externalizar
Estrenamos el blog con algo de política.
La manipulación del lenguaje es algo inherente al oficio del político. Escogen palabras complicadas y abstractas en detrimento de las naturales y sencillas, alargan y estiran los vocablos, añaden sufijos y prefijos innecesarios e incorrectos para elaborar discursos más pomposos y sorprendentes. Pero, sobre todo, son expertos en el arte de ocultar las palabras que puedan perjudicarles bajo otras aparentemente inofensivas y suaves. Nunca habrá despidos sino reestructuraciones de los trabajadores, nunca subirán los precios sino que experimentarán un reajuste. Y nunca se privatizará sino que se externalizará la gestión.
Nos centraremos en este último término, tratado este último domingo en Salvados, el programa que protagoniza Jordi Évole en La Sexta. Esta semana versaba sobre la sanidad, un tema que trae cola en los medios hoy en día. Y en esta continua pugna del Gobierno, los ciudadanos y los trabajadores sanitarios, Évole se lanzó a la calle para descubrir los entresijos de este polémico tema, hablando con diversas personas conocedoras del mismo. Entre ellas, tuvo una entrevista con Elena Sevillano, periodista de El País experta en sanidad.
Y, como bien dice Elena Sevillano, externalizar NO EXISTE: RAE: externalizar
En Madrid, donde la sanidad es un tema en boca de todos los políticos y ciudadanos por las intenciones del Gobierno de privatizar seis hospitales, externalizar, esta palabra vacía e inexistente en los registros oficiales, está en auge. Con ella, los políticos de la comunidad madrileña hacen referencia a que las acciones relativas a la sanidad pasarán de ser gestionadas por el servicio público a serlo por empresas privadas, lo que, en castellano, responde al término privatizar. Pero ocurre que el ciudadano medio le cierra la puerta en las narices a este término, lo condena, lo desprecia, así como al que lo pronuncia y al que intenta hacerlo realidad. Sin embargo externalizar la gestión de algo no suena del todo mal, no suena en realidad a nada, no hay en el archivo de nuestra memoria y de nuestra experiencia ningún rincón donde encontrar significado alguno a este término. Y ya no enseñamos los dientes ni nos rebelamos, callamos y esperamos, expectantes. Y puede que a lo que nos demos cuenta ya sea tarde, puede que cuando esta palabra haya adquirido significado en nuestro cerebro también haya tomado forma en la estructura social y no haya vuelta atrás.
Y a veces ya no basta con confiar en los medios, que se contagian de esta jerga política como si de una epidemia se tratara. Por eso el ciudadano ha de ser activo en el ejercicio del pensamiento y la crítica.
"La baraja marcada se empieza a examinar al completo cuando se ha descubierto la muesca en el primer naipe" (A. Grijelmo). Si nunca os habéis cuestionado el trasfondo de las palabras de un político, esta es la muesca del primer naipe, la baraja es infinita, suerte y adelante.
lunes, 11 de febrero de 2013
¡Bienvenidos!
¡Os damos la bienvenida a nuestro recién estrenado blog!
Este es un espacio para la palabra y todas sus caras: su apariencia, sus intenciones, sus interpretaciones y sus cargas subjetivas ocultas. Aquí analizaremos artículos publicados en prensa y noticias emitidas en radio y televisión, descifrando el verdadero significado de las palabras y expresiones utilizadas en estos medios. Iremos más allá del escenario mediático actual para buscar la verdad entre bambalinas.
"Las palabras que oímos desde niños, que escuchamos a nuestros abuelos, que leemos y acariciamos, son cerezas anudadas siempre a otras, y aunque las separemos con un leve tirón de nuestros dedos mantendrán el sabor de sus vecinas, nos enriquecerán la boca con la savia que han compartido y que se han disputado". A. Grijelmo, La seducción de las palabras
Para concluir esta pequeña bienvenida, plasmaremos la idea de este blog en unos versos del poeta Luis Rosales:
La palabra que decimos
viene de lejos,
y no tiene definición,
tiene argumento.
Cuando dices: 'nunca',
cuando dices: 'bueno',
estás contando tu historia
sin saberlo.
Luis Rosales, Poesía reunida
Queda inaugurado este blog, gracias a todos los que en adelante nos leáis y opinéis.
Att: Luz Morcillo, Nerea Tirado, Cristina Navarro, Carlos Ramos y Sandra Lario, estudiantes de 2º de Periodismo en la Universidad de Zaragoza, desde la asignatura Pragmática y Teoría de la Argumentación.
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